En torno a la Virgen del Carmen se encuentra la conocida Leyenda del Monte Carmelo, donde empezó la devoción a esta nueva advocación mariana.
El Monte Carmelo es un pequeño monte situado en Israel frente al mar Mediterráneo, con poco más de 500 metros de altura. A este monte se retiraba a rezar el profeta Elías. En una ocasión en la que su pueblo estaba castigado con un verano de tres años, Elías rezando en la cima del Monte mandó a su secretario a ver si veía algo. Efectivamente, el secretario volvió al rato diciendo que veía a lo lejos una nube. Isaías entonces comprendió que esta nube era el principio de una tormenta, lo cual no tardó en llegar.
La Iglesia Católica ha creído que esa nubecilla era representación de la Virgen María que anunciaba la llegada de la lluvia a través de su Hijo Jesucristo.
Hace muchos siglos se reunieron en este lugar varios monjes a rezar y hacer penitencia, los cuales tenían gran devoción a la Virgen, y le construyeron un templo propio. Todo esto se perdió en el siglo XI, cuando llegaron los mahometanos y arrasaron con todo lo que encontraron a su paso, matando a algunos monjes que se encontraban allí. Otros tuvieron mejor suerte y lograron escapar, llegando a Italia, donde empezaron a propagar la devoción a la Virgen, llamándoles la gente "Carmelitas".
Siguiente a sus antecesores, en este lugar, a mediados del siglo XII, un grupo de devotos de la Tierra Santa se establecieron en este valle, construyendo en este lugar la primera Iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo.
Quisieron vivir bajo los aspectos marianos reflejados en textos evangélicos, y esta forma de vida dio origen a una nueva advocación, quizás la más arraigada de la Virgen en María en todo el mundo: Nuestra Señora del Carmen. Fueron la cuna de las actuales Órdenes Carmelitas que pueden verse en cualquier parte del mundo.
Entre estos nuevos monjes llegados, se encuentra San Simón Stock, que se hizo conocido gracias a su aparición de la Virgen. Esta misma ocurrió un 16 de Julio de 1251. La Virgen se le apareció y le prometió conceder ayudas especiales a quienes llevasen el Santo Escapulario como acto de devoción a la Madre de Dios. Muy pronto estas ayudas empezaron a notarse en gente que llevaban el Escapulario.
La Iglesia ha declarado también que este escapulario puede reemplazarse por una medalla de la Santísima Virgen, protegiendo también a todo aquel que la lleve como símbolo de cariño y devoción a la Santísima Virgen del Carmen.
Antiguas tradiciones narraban que la Santísima Virgen había prometido visitar en el purgatorio a sus devotos, el sábado próximo a la muerte de ellos y concederles descanso. Es por este motivo que la devoción a la Virgen del Carmen está muy unida a la devoción de las benditas almas.
Incluso, hay una leyenda según la cual una persona que pasa una grave enfermedad no muere hasta que pisa el suelo, o se le coloca un ladrillo en el pie. Es en ese momento cuando la Virgen viene a recoger su alma para que entonces pueda descansar en paz y no sufrir más su enfermedad la existencia de la Hermandad ésta ha tenido varias imágenes todas ellas desaparecidas por distintos hechoEn torno a la Virgen del Carmen se encuentra la conocida Leyenda del Monte Carmelo, donde empezó la devoción a esta nueva advocación mariana.
El Monte Carmelo es un pequeño monte situado en Israel frente al mar Mediterráneo, con poco más de 500 metros de altura. A este monte se retiraba a rezar el profeta Elías. En una ocasión en la que su pueblo estaba castigado con un verano de tres años, Elías rezando en la cima del Monte mandó a su secretario a ver si veía algo. Efectivamente, el secretario volvió al rato diciendo que veía a lo lejos una nube. Isaías entonces comprendió que esta nube era el principio de una tormenta, lo cual no tardó en llegar.
La Iglesia Católica ha creído que esa nubecilla era representación de la Virgen María que anunciaba la llegada de la lluvia a través de su Hijo Jesucristo.
Hace muchos siglos se reunieron en este lugar varios monjes a rezar y hacer penitencia, los cuales tenían gran devoción a la Virgen, y le construyeron un templo propio. Todo esto se perdió en el siglo XI, cuando llegaron los mahometanos y arrasaron con todo lo que encontraron a su paso, matando a algunos monjes que se encontraban allí. Otros tuvieron mejor suerte y lograron escapar, llegando a Italia, donde empezaron a propagar la devoción a la Virgen, llamándoles la gente "Carmelitas".
Siguiente a sus antecesores, en este lugar, a mediados del siglo XII, un grupo de devotos de la Tierra Santa se establecieron en este valle, construyendo en este lugar la primera Iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo.
Quisieron vivir bajo los aspectos marianos reflejados en textos evangélicos, y esta forma de vida dio origen a una nueva advocación, quizás la más arraigada de la Virgen en María en todo el mundo: Nuestra Señora del Carmen. Fueron la cuna de las actuales Órdenes Carmelitas que pueden verse en cualquier parte del mundo.
Entre estos nuevos monjes llegados, se encuentra San Simón Stock, que se hizo conocido gracias a su aparición de la Virgen. Esta misma ocurrió un 16 de Julio de 1251. La Virgen se le apareció y le prometió conceder ayudas especiales a quienes llevasen el Santo Escapulario como acto de devoción a la Madre de Dios. Muy pronto estas ayudas empezaron a notarse en gente que llevaban el Escapulario.
La Iglesia ha declarado también que este escapulario puede reemplazarse por una medalla de la Santísima Virgen, protegiendo también a todo aquel que la lleve como símbolo de cariño y devoción a la Santísima Virgen del Carmen.
Antiguas tradiciones narraban que la Santísima Virgen había prometido visitar en el purgatorio a sus devotos, el sábado próximo a la muerte de ellos y concederles descanso. Es por este motivo que la devoción a la Virgen del Carmen está muy unida a la devoción de las benditas almas.
Incluso, hay una leyenda según la cual una persona que pasa una grave enfermedad no muere hasta que pisa el suelo, o se le coloca un ladrillo en el pie. Es en ese momento cuando la Virgen viene a recoger su alma para que entonces pueda descansar en paz y no sufrir más su enfermedads, como los más recientes acaecidos 1931 y 1936 del siglo pasado.
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